martes, 6 de enero de 2026

Operación Caracas: Entre la "Doctrina Donroe" y la supervivencia del dólar

6 de enero de 2026



La extracción extraterritorial del presidente Nicolás Maduro, ejecutada por fuerzas especiales estadounidenses, ha sacudido los cimientos mismos del derecho internacional y marca el inicio de una fase agresiva y sin precedentes en la política exterior de Washington. Mientras el humo comienza a disiparse en Caracas y el mandatario venezolano enfrenta cargos de narcoterrorismo en los tribunales de Nueva York, la academia y la dirigencia política debaten la verdadera naturaleza ontológica de esta operación: ¿Estamos ante el retorno de una hegemonía territorial decimonónica o frente a una defensa desesperada de la primacía financiera estadounidense en pleno siglo XXI?

La narrativa oficial, centrada en la "guerra contra las drogas", resulta insuficiente —casi ingenua— para explicar semejante despliegue de fuerza. Un análisis riguroso de los documentos estratégicos y los movimientos bursátiles sugiere que la intervención responde a dos imperativos materiales urgentes: la ejecución de una nueva interpretación de la Doctrina Monroe para expulsar la influencia china y la necesidad vital de blindar al petrodólar frente a los sistemas de pago alternativos que comenzaban a cristalizarse.

El "Corolario Trump": La geopolítica del poder crudo

La base doctrinal de esta intervención no es improvisada; se halla sistematizada en la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2025. Este documento introduce lo que la administración ha denominado el "Corolario Trump", un marco teórico que redefine la presencia económica de potencias extracontinentales en la región no ya como competencia, sino como una amenaza directa a la seguridad nacional de los Estados Unidos.

En una conferencia de prensa posterior a la operación, el presidente Donald Trump fue explícito, descartando cualquier sutileza diplomática. "Lo han superado por mucho... Ahora lo llaman la 'Doctrina Donroe'", sentenció ante los periodistas, en un juego de palabras que fusiona su nombre con el del expresidente James Monroe, dejando en claro que el dominio estadounidense en el Hemisferio Occidental se plantea como un absoluto incuestionable.

Esto no es mera retórica de campaña. Expertos del Atlantic Council señalan que la operación busca enviar una señal cinética a Beijing, Moscú y Teherán: el hemisferio está "cerrado". La estrategia de "Negación Estratégica" busca impedir que competidores ajenos al continente controlen activos vitales o cadenas de suministro críticas en las Américas. Marco Rubio, artífice de la política regional, despejó cualquier ambigüedad sobre la motivación territorial al declarar que no permitirán que la industria petrolera venezolana sea controlada por oponentes.

La defensa del Petrodólar: El "pecado" de la desdolarización

Si bien la geografía juega un rol central, la dimensión financiera —la capa basal de la economía política— es determinante. Venezuela, bajo el régimen de sanciones, había comenzado a pivotar agresivamente hacia el comercio de petróleo en monedas distintas al dólar, planteando un desafío directo a la hegemonía monetaria de Washington.

Reportes de inteligencia de mercado indican que, para el bienio 2024-2025, una parte sustancial de las exportaciones de crudo venezolano a China se liquidaba en yuanes, eludiendo el sistema SWIFT y la órbita del dólar. Aunque el volumen físico no amenazaba la liquidez global, el precedente político era inaceptable. Análisis recientes sugieren que la intervención es una advertencia brutal al Sur Global: Maduro, al igual que otros líderes depuestos en el pasado reciente, se convirtió en objetivo no solo por violar normas democráticas, sino por rechazar la subordinación financiera y experimentar con alternativas al comercio petrolero basado en dólares.

El objetivo es claro: reinsertar las reservas probadas más grandes del mundo en el ecosistema del dólar, asegurando que cada barril extraído sea facturado, asegurado y liquidado a través de instituciones occidentales.

El nexo material: Refinerías y deuda

La convergencia de estas dos hipótesis —poder geopolítico y defensa financiera— se materializa físicamente en la Costa del Golfo de los EE. UU. Las refinerías estadounidenses, como las operadas por Phillips 66 en Texas y Luisiana, poseen la configuración técnica específica para procesar crudo pesado, el tipo exacto que produce Venezuela.

Mark Lashier, CEO de la compañía, admitió que los cargamentos venezolanos podrían ser redirigidos hacia EE. UU., compitiendo directamente con el crudo canadiense (WCS) y optimizando los márgenes de refinación locales. Sin embargo, la reconstrucción de la infraestructura venezolana requerirá, según estimaciones conservadoras, inversiones superiores a los 100 mil millones de dólares, un capital que las grandes petroleras ("Big Oil") como ExxonMobil o Chevron solo desembolsarán bajo garantías jurídicas blindadas, temiendo la inseguridad jurídica de expropiaciones pretéritas.

El gran perdedor: China y la trampa de la deuda

La intervención deja a Beijing en una posición precaria. China ha prestado a Venezuela más de 60 mil millones de dólares en las últimas dos décadas, deuda garantizada con envíos de petróleo. Con el cambio de régimen forzado, estos activos corren el riesgo de ser declarados nulos o subordinados.

Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores chino calificó la operación como un "acto hegemónico" que viola el derecho internacional, la realidad geográfica se impone: China carece de capacidad de proyección de fuerza en el Caribe para proteger sus inversiones. Si la nueva administración en Caracas anula los contratos con empresas como CNPC o Sinopec bajo la premisa de la "influencia maligna" citada en la NSS, China sufrirá una derrota estratégica y financiera de magnitud considerable.

Conclusión: El fin del orden basado en reglas

La operación en Venezuela confirma el tránsito hacia una era de "Irrealismo Progresivo", donde las grandes potencias abandonan la pretensión de las normas internacionales en favor de la acción directa para asegurar recursos y esferas de influencia. Ya sea impulsada por la necesidad de negar recursos a China o por la urgencia de apuntalar el dólar, la conclusión es unívoca: Washington ha decidido que la soberanía de sus vecinos es secundaria frente a su propia supervivencia imperial.

Referencias Bibliográficas

Atlantic Council. (2026, enero 5). The Trump Corollary is officially in effect. https://www.atlanticcouncil.org/dispatches/the-trump-corollary-is-officially-in-effect/

Argus Media. (2026, enero 6). Venezuela oil could compete with Canadian crude: P66. https://www.argusmedia.com/news-and-insights/latest-market-news/2772510-venezuela-oil-could-compete-with-canadian-crude-p66

Discovery Alert. (2026, enero 6). American Control of Venezuelan Oil Reserves Transforms Global Energy Markets. https://discoveryalert.com.au/us-control-venezuela-oil-reserves-2026-impact/

El País. (2025, diciembre 8). The US plan for Latin America: The Monroe Doctrine returns, reinterpreted by Trump. https://english.elpais.com/usa/2025-12-08/the-us-plan-for-latin-america-the-monroe-doctrine-returns-reinterpreted-by-trump.html

Horizon, B. (2026, enero 5). The Trump Corollary: A 21st-Century Revival of the Monroe Doctrine. https://behorizon.org/the-trump-corollary-a-21st-century-revival-of-the-monroe-doctrine/

South China Morning Post. (2025, diciembre 24). Trade: Latest News and Updates. https://www.scmp.com/topics/trade

Washington Examiner. (2026, enero 6). What the ‘Donroe Doctrine’ does and doesn’t mean. https://www.washingtonexaminer.com/opinion/editorials/4407152/what-donroe-doctrine-does-and-does-not-mean/

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